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"Las Científicas y el techo de cristal"
Flora de Pablo
Investigadora
Científico
Centro de Investigaciones Biológicas. CSIC
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La invitación
del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad
Complutense de Madrid a participar en la Mesa Redonda "Presencia
de las mujeres científicas en la sociedad del siglo
XXI", no ha podido ser en un momento más oportuno.
En el mundo occidental de finales del siglo XX ya nadie
se atrevía a cuestionar en voz alta que las mujeres
podamos contribuir significativamente al desarrollo de la
ciencia. Pero el año 2000 marca definitivamente un
'antes' y un 'después' en la divulgación y
denuncia de la persistente discriminación que aún
sufrimos las científicas (1). Esperamos que también
marque el principio de la desaparición del invisible,
pero asfixiante, techo de cristal que nos impide participar
de forma paritaria con nuestros colegas varones en el mundo
científico.
Como
recoje el informe del European Technology Assessment Network
(ETAN 2000) de la Comisión Europea (2), siendo las
nociones de neutralidad y justicia piezas clave de la cultura
científica, persisten tenazmente las situaciones
que hacen el desarrollo de una carrera científica
más difícil para la mujer. Este informe ha
sido el primer intento sistemático de obtener estadísticas
sobre las mujeres en ciencia en Europa y usarlas para recomendar
políticas a seguir. Los datos reflejan una situación
ligeramente más favorable en los países nórdicos,
pero todos los estados europeos detectan la gran frecuencia
con la que se produce un injusto drenaje de mujeres con
formación en los distintos escalones a lo largo de
una carrera científica o universitaria.

En el
curso 1999-2000 el número de mujeres universitarias
(53.2%) supera ampliamente al de varones (46.8%) en España.
Pero la proporción de mujeres en los estratos docentes
universitarios produce la llamativa "gráfica
tijera" (Figura),
elocuente reflejo de segregación vertical. Segregación
que mide, a su vez, el fracaso en la optimización
de los recursos femeninos que participan en la ciencia.
En el verano de 2001, sólo existen tres rectoras
en las más de 60 universidades españolas.
La fuerte
desproporción de científicas y científicos
afecta tambien a las distintas categorías del personal
investigador funcionario del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), el mayor organismo público
dedicado exclusivamente a la investigación en España.

Al
igual que en la reciente cumbre de Naciones Unidas de
Nueva York, mujeres 2000, se constató que había
una cierta parálisis mundial en el acceso de las
mujeres a la élite directiva (de hecho, ha bajado
en los últimos 5 años el número de
mujeres que son jefas de estado o gobierno en el mundo),
se puede ver en esta tabla la práctica parálisis,
en los últimos siete años, de la proporción
de mujeres en las escalas del CSIC. Pero no es sólo
cuántas científicas logran llegar al escalón
superior de Profesora de Investigación, sino cuándo.
Aunque es sólo un ejemplo no significativo numéricamente,
sirve el dato recogido por Paloma Alcalá (comunicación
personal), en la convocatoria resuelta en 1999 para Profesores
de Investigación del CSIC: resultaron promocionados
14 varones -de ocho áreas distintas-, y dos mujeres
-una de Ciencias sociales y humanidades y una de Ciencias
agrarias-. Mientras que la edad media de ellos era 47
años, la de ellas era de 61 años. ¡Catorce
años mas tardaron las Investigadoras en llegar
a Profesoras! (B.O.E. 2 de septiembre de 1999). Podría
aducirse que las mujeres no optan a la promoción
pero, en las convocatorias de promoción de 1998
y de 1999, se presentaron una media de 180 varones y 60
mujeres. La proporción de éxito en la promoción
entre ellos fué de 1 de cada 13 aspirantes, mientras
que entre las científicas solo ascendió
1 de cada 45 aspirantes. Es decir, en un sistema altamente
competitivo, cierto, fue 3.5 veces más difícil
ascender para una investigadora que para un investigador,
en este bienio (datos de la Secretaría General
del CSIC).
Por primera vez en sus 60 años de existencia, la
presidencia del CSIC se ha planteado recientemente un
muy necesitado análisis de "La carrera científica
de las mujeres en el CSIC". Es un primer paso adelante.
¡Ojala el Prof. Rolf Tarrach, actual Presidente,
lleve el análisis hasta el final!. Ello debe incluir,
al menos: a) Un conocimiento detallado de la participación
de las mujeres en los distintos niveles científicos
y gestores; b) Una valoración de la calidad y productividad
de científicas entre pares; y c) Una clara apuesta
por políticas de eliminación de las barreras
a la carrera de las mujeres en el CSIC. Mirando a nuestro
alrededor..., ¡sabemos que no le será tarea
fácil cambiar los arraigados patrones inmovilistas
y discriminatorios!
Si esto
ocurre en una institución con cierto, mucho menos
del deseable, dinamismo, ¿qué no ocurrirá
en las Reales Academias Nacionales, parsimoniosas por estructura?.
En la Real Academia de Ciencias, sigue sentándose
como miembro de número una sola científica
(Prof. Margarita Salas, desde 1988) entre los 42 miembros.
En la Real Academia de Medicina, una sola médica
(Prof. Carmen Maroto, desde 1999) entre 50 miembros. Solo
la Real Academia de Farmacia ha progresado desde la primera
incorporación en 1987 (Prof. María Cascales),
y hoy son 5 mujeres de 50 miembros.
Evidentemente,
las causas de este lento progreso de las mujeres en la carrera
científica podrían ser, y son, múltiples.
Una pregunta obvia es si las científicas somos menos
productivas científicamente que nuestros colegas
de comparable nivel. Este análisis no se ha abordado
aún en ninguna institución en España,
y bastantes científicas desearíamos que se
abordara. Existen, sin embargo, algunos estudios en esta
línea en otros países occidentales que han
tenido notable repercusión. Las científicas
italianas, coordinadas por Rosella Palomba, directora del
Instituto para Investigación de Poblaciones del CNR
(equivalente al CSIC español), han analizado los
porcentajes de mujeres en varias áreas del conocimiento.
Su estudio revela que en las carreras técnicas la
situación es de rincorsa impossibile, y en las biomédicas
y sociología es de sorpasso (reflejado en una gráfica
tijera, similar a la mostrada mas arriba para la Universidad
española) (4). Comparando 1088 científicos
y científicas que entraron el mismo año al
CNR, once años después habían ascendido
el 35% de los varones y solo el 11% de las mujeres. Era,
por tanto, tres veces mas difícil llegar para una
científica, lo que claramente no se justificaba por
la producción de, aproximadamente, solo un trabajo
menos publicado (por año, de similar impacto) entre
las mujeres.
El estudio
del Swedish Medical Research Council sobre ayudas para financiación
de la investigación, demostró que las mujeres
tenían que ser unas 2.2 veces más productivas
que los varones para obtener el mismo nivel de financiación.
Este análisis galvanizó a muchas instituciones
en Europa a tratar de conocer la situación.
El estudio
más completo y de mayor repercusión ha sido,
sin embargo, el iniciado a mediados de los años 90
en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) de Boston,
liderado por la prestigiosa bióloga molecular del
desarrollo Prof. Nancy Hopkins. Después de un esfuerzo
de cinco años contemplando datos y entrevistas personales
se pudo concluir que, a pesar de ser iguales a los colegas
del mismo rango por criterios estandar (como ser miembro
de la National Academy of Sciences o la American Academy
of Arts and Sciences) a menudo las mujeres recibían
salarios más bajos, menos espacio de laboratorio,
menos recursos, menos premios y menos crédito por
actividades externas. Mas aún, a pesar del aumento
en el número de científicas en muchas disciplinas,
no había habido cambio en las proporciones de profesoras
permanentes del MIT (8% del total) en los últimos
10 años (1). El choque fué importante: la
administración de MIT admitió que el sesgo
discriminatorio había existido, y ha hecho que numerosas
universidades e institutos de EEUU (Harvard Medical School,
California Institute of Technology, UCLA, etc) empezaran
a mirar sus datos de género. MIT ha introducido una
serie de medidas para romper este "patrón de
discriminación por género" ya que lo
que es obvio, después de 20 años de que el
congreso de EEUU implantase legislación específica
para promover la igualdad de oportunidades para las mujeres
y las minorías étnicas en Ciencia y Tecnologìa,
es que la buena fe no basta.
En Europa ya se ha admitido a nivel social global que "la
promoción de la igualdad entre hombres y mujeres
requiere una combinación de medidas y, en la práctica,
de legislación y acciones concretas, concebidas para
reforzarse mutuamente,...la persistencia de la discriminación
de índole estructual por razón de sexo, la
doble y en muchos casos múltiple discriminación
que padecen muchas mujeres, así como la persistencia
de las desigualdades entre mujeres y hombres justifican
la continuación y la intensificación de la
acción comunitaria en este ámbito y la adopción
de nuevos métodos y nuevos enfoques" (Diario
Oficial de las comunidades Europeas L17/22, 19.1.2001).
Convertir la paridad de géneros en la corriente principal
(mainstream) no será ni fácil, ni automático.

Condiciones
sociales favorables a la obra científica de las mujeres
en el S.XXI
- Madres/Padres
que apoyan hijas a estudiar carreras de ciencias y técnicas
- Profesoras (role models) que estimulan estudiantes
- Colegas, mujeres y hombres, en la élite que denuncian
sesgos sexistas
- Difusión de análisis de género en
estadísticas universitarias y profesionales
- Acciones positivas y cambios legislativos (ej. EEUU, Suecia,
Dinamarca, Italia)

En Italia,
el Ministerio público ha establecido que en todas
las comisiones de selección y promoción un
tercio de los miembros sea del otro sexo. En Suecia y Suiza
se han establecido políticas de reclutamiento a los
puestos universitarios basandose en la proporción
de sexos en el escalafón anterior, es decir, reflejando
la composición de género del colectivo que
se propone para promoción (y ello manteniendo la
calidad como criterio de selección, ¡sin duda!).
En junio de 2001 se ha celebrado en Heidelberg un congreso
avalado por la prestigiosa European Molecular Biology Organization
(EMBO) sobre el tema, el techo de cristal, que da título
a este artículo. "The glass ceiling for women
in the life sciences" ha reunido a más de 100
investigadoras de 16 países, europeos y EEUU. Las
principales conclusiones de este foro han sido:

. La
situación de las científicas sigue siendo
de dramática infrarrepresentación en los niveles
altos, y hasta las más exitosas mujeres, como la
premio Nobel C. Nusslein-Volhard, claman que tiene que cambiar.
. Pero no cambiará, sin modificar las estructuras
y derribar barreras. Hay que instaurar un Plan de acción;
sin él no progresaremos con suficiente velocidad.
. Hay que aprender de lo que funcionó y no funcionó
en EEUU, que lleva varias décadas de adelanto en
este tema.
. Hay que conseguir "tapar los agujeros" donde
se pierden mujeres para la Ciencia y lograr que obtengan
puestos permanentes y de relevancia antes de que estén
totalmente quemadas.
. Hay que enfatizar que las mujeres en Ciencia son un +,
no un -.
. Hay que encontrar el camino de hacer la Ciencia más
atractiva para las mujeres.
. Hace falta que Europa tenga una sola voz para lograr la
igualdad de género en el ámbito científico.

En España,
adquirir los recursos para investigar y preservarlos, en
un entorno paupérrimo, si comparamos nuestro índice
de inversión en Ciencia (0.8 % del PIB) con el de
otros estados europeos (varios ya superan el 3% del PIB);
y obtener similar reconocimiento al de los colegas varones,
en un mundo en el que ellos se consideran "la autoridad
natural", siguen siendo dos retos para el S.XXI. Lo
que no podemos, ni mujeres ni hombres en Ciencia, es ya
mirar para otro lado.
"Las mujeres ante la ciencia del siglo XXI"
Viky Frías Ruiz (Ed). p. 173
Editorial Complutense (Madrid) 2001

Bibliografía
1. U.S
science shocked by revelations of sexual discrimination.
N. Loder. Nature 405, 713, 2000
2. Science policies in the European Union: Promoting excellence
through mainstreaming gender equality. (A report from the
ETAN expert working group on women in science). European
Commission, Research Directorate-General. Bruselas, 2000
3. Españolas en el CSIC. Presencia y status de las
mujeres en la investigación científica española:
el CSIC 1940-1993. P. Alcalá Cortijo. En "Mujeres
de Ciencias", eds.T. Ortiz Gómez/G. Becerra
Conde. FEMINAE. Universidad de Granada. Instituto de Estudios
de la mujer. 1996, pp 61-75
4. Italian women meet glass ceiling in the lab. A. Abbot.
Nature 408, 890, 2000.
5. Nepotism and sexism in peer-review. C. Wenneras and A.
Wold. Nature 387, 341, 1997.
6. The MIT Faculty Newsletter Special Edition XI, 4, 1999.
http://web.mit.edu/fnl/women/women.html

Para
saber más:
- "El
siglo de las mujeres". Victoria Camps. Ed. Cátedra,
1998
- " El mundo según las mujeres". Margarita
Riviere. Ed. Aguilar, 2000
- "Si Aristoteles levantara la cabeza". M. Angeles
Durán. Ed. Cátedra, 2000
- Mujeres Científicas en España (1940-1970).
M. Jesús Santesmases. Ed. Instituto de la Mujer,
Madrid, 2000.
- Pioneras españolas en las Ciencias. Carmen Magallón
Portolés. Ed. CSIC, Madrid, 1998.
- Mujeres en red: www.nodo50.org/mujeresred
-International Gender, Science and Technology Information
Map: www.wigsat.org/GSTPMap.html
- European Commission, Research Directorate General:
http://www.cordis.lu/improving/women/home.htm
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